Rinofima: tratamiento con láser CO₂ y recuperación

El rinofima es un engrosamiento progresivo de la piel de la nariz. Puede alterar su forma y, en casos avanzados, dificultar la respiración por las fosas nasales. Cuando ya existe un exceso de tejido, el láser de CO₂ ablativo es una de las técnicas que permiten retirarlo y remodelar la nariz. La elección del tratamiento depende de la extensión de los cambios, del estado de la piel y de la valoración por un dermatólogo.

¿Qué es el rinofima?

El rinofima es una forma de rosácea fimatosa. La piel de la nariz se vuelve más gruesa, los poros se hacen más visibles y la superficie puede adquirir un aspecto irregular y nodular. También puede haber enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles en otras zonas de la cara. Es más frecuente en varones de mediana edad o mayores, aunque también puede afectar a las mujeres.

Su causa exacta no se conoce por completo. La rosácea persistente, la inflamación y el crecimiento de las glándulas sebáceas y del tejido de sostén parecen contribuir a su desarrollo. El rinofima no está causado por el consumo de alcohol. Puede aparecer incluso sin signos evidentes de rosácea en el resto de la cara.

Cómo reconocerlo y diagnosticarlo

La punta y las aletas de la nariz pueden aumentar de tamaño lentamente. La superficie se vuelve más rugosa e irregular y los poros destacan más. Si el engrosamiento es importante, puede estrechar los orificios nasales y alterar el paso del aire.

El diagnóstico suele basarse en la exploración clínica. El dermatólogo valora la distribución del engrosamiento y busca signos de rosácea y otras lesiones cutáneas. Una zona que crece de forma distinta, sangra, se ulcera o no cicatriza puede requerir una biopsia para descartar otra enfermedad, incluido un cáncer de piel. Esto es especialmente relevante antes de un procedimiento que vaporice tejido, ya que después no se podrá analizar ese tejido en el laboratorio.

¿Cuándo se utiliza el láser de CO₂?

En fases iniciales, tratar la rosácea puede ayudar a reducir la inflamación y el enrojecimiento. Las cremas, los antibióticos orales o la isotretinoína pueden tener utilidad en casos seleccionados, pero por lo general no revierten el engrosamiento ya establecido. Cuando la forma de la nariz ha cambiado, el tratamiento suele requerir retirar con cuidado el tejido sobrante.

El láser de CO₂ ablativo es una opción consolidada. Su energía es absorbida por el agua de la piel, lo que permite retirar capas de tejido y, a la vez, ayudar a controlar el sangrado. El médico remodela el contorno nasal procurando conservar las estructuras necesarias para que la piel cicatrice. El rinofima suele requerir ablación del tejido engrosado; este procedimiento es distinto de una sesión de láser de CO₂ fraccionado para rejuvenecimiento facial.

En rinofimas grandes, puede ser preferible combinar la extirpación quirúrgica con el láser para regularizar la superficie y controlar el sangrado. La técnica depende de la profundidad y localización del engrosamiento y de la experiencia del equipo. Otras opciones son la extirpación con bisturí, la electrocirugía, la dermabrasión y el láser Er:YAG. Ninguna técnica es la mejor para todas las personas. El Er:YAG puede causar menos daño térmico y permitir una cicatrización más rápida, aunque controla peor el sangrado; todavía faltan estudios comparativos sólidos.

¿Cómo se realiza el procedimiento?

Antes del tratamiento se valoran la piel, las enfermedades y los medicamentos relevantes, y se acuerdan objetivos realistas. A menudo se utiliza anestesia local; la necesidad de otro tipo de anestesia depende de la extensión del rinofima y de cada persona. Se protegen los ojos y las zonas próximas. El tejido sobrante se retira por etapas, comprobando con frecuencia el contorno y la profundidad. Puede ser necesaria más de una sesión o una combinación de técnicas.

Fotografía de antes y después: retirar el exceso de tejido puede mejorar notablemente el contorno nasal, pero los resultados varían. Las imágenes no permiten predecir el resultado de una persona concreta.

Comparación fotográfica de la nariz antes y después del tratamiento del rinofima

Ejemplo de antes y después. Los resultados individuales varían.

Recuperación tras el láser de CO₂

Durante los primeros días es habitual que haya una herida superficial húmeda, enrojecimiento, hinchazón y costras. La piel vuelve a cubrir gradualmente la zona tratada durante las semanas siguientes; el plazo depende de la profundidad del procedimiento. El tono rosado puede durar más tiempo. La secuencia siguiente muestra solo los primeros siete días tras un tratamiento y no es un calendario de recuperación garantizado.

Fotografías de la nariz desde el día 0 hasta el día 7 tras el tratamiento con láser de CO₂

Los primeros siete días tras el procedimiento; la cicatrización completa puede tardar más.

Los cuidados se adaptan a cada caso. Por lo general incluyen una limpieza suave, mantener la zona protegida y húmeda con el producto indicado y no arrancar las costras. Tras la cicatrización, la protección solar es importante. Contacte con el equipo médico si aumenta el dolor, aparece pus o fiebre, persiste el sangrado o la evolución es inesperada. No empiece a tomar antibióticos ni otros medicamentos por su cuenta.

Resultados, riesgos y posibilidad de recidiva

El láser puede mejorar considerablemente la forma de la nariz y, si el rinofima obstruye las fosas nasales, también el paso del aire. Sin embargo, no elimina de forma definitiva la tendencia a la rosácea. El engrosamiento puede reaparecer y, en ocasiones, se necesita otro tratamiento. Los estudios publicados son principalmente series de casos, por lo que no permiten garantizar un resultado ni una probabilidad de recidiva para cada persona.

Entre los posibles efectos adversos se encuentran el enrojecimiento prolongado, los cambios de color de la piel, la infección, las cicatrices y las irregularidades del contorno. Una eliminación excesivamente profunda puede deformar el borde de las fosas nasales. Una valoración y una técnica adecuadas reducen estos riesgos, pero no los eliminan.

Preguntas frecuentes

¿Duele el tratamiento?

Habitualmente se usa anestesia local. Las inyecciones pueden resultar molestas y la zona puede estar sensible durante los días siguientes. La experiencia varía entre personas.

¿Basta con una sesión?

Muchos casos pueden tratarse en una sesión, pero un rinofima extenso o de contorno complejo puede requerir varias etapas o un retoque posterior.

¿Pueden las cremas sustituir al láser?

Las cremas pueden ayudar a controlar la rosácea inflamatoria, pero generalmente no eliminan el tejido que ya ha engrosado y cambiado la forma de la nariz.

¿Cuándo consultar con un dermatólogo?

Conviene solicitar una valoración si la nariz está aumentando de tamaño, cuesta respirar por ella o aparece una lesión que sangra o no cicatriza. Una evaluación temprana permite distinguir el rinofima de otras enfermedades y hablar de las opciones antes de que el engrosamiento sea más marcado. Puede consultar los tratamientos dermatológicos y los datos de contacto para una valoración.

Fuentes