Los acrocordones, también llamados fibromas blandos, son pequeñas lesiones benignas de la piel. Se pueden eliminar cuando se enganchan, se irritan con frecuencia o generan molestias estéticas. El láser CO₂ es una de las opciones, pero la elección del tratamiento empieza por confirmar el diagnóstico y valorar cada lesión.
¿Qué son los acrocordones?
Son pequeñas protuberancias generalmente blandas, del color de la piel o marrones, que a menudo se unen a la superficie mediante una base estrecha llamada pedículo. Aparecen sobre todo en el cuello, las axilas, las ingles, los párpados y debajo de las mamas. Pueden ser aislados o múltiples.
Aunque a veces se conocen como «verrugas del cuello», no son lo mismo que las verrugas víricas. También son distintos del dermatofibroma, que suele ser un nódulo firme. Esta diferencia importa porque lesiones aparentemente parecidas pueden necesitar tratamientos diferentes.
¿Por qué aparecen?
Su origen no se conoce por completo. El roce en los pliegues cutáneos, la predisposición familiar, el envejecimiento, el exceso de peso y los cambios hormonales del embarazo pueden favorecer su aparición.
Existe una asociación entre los acrocordones múltiples y la resistencia a la insulina o la diabetes de tipo 2. Sin embargo, tener acrocordones no significa tener diabetes. La necesidad de una analítica debe valorarse según los antecedentes, otros signos y el riesgo metabólico individual, y no únicamente por el número de lesiones.
¿Es necesario eliminarlos?
Un acrocordón confirmado que no provoca síntomas puede mantenerse en observación. La eliminación es razonable si se engancha en la ropa o los collares, sangra al afeitarse, se irrita o preocupa por su aspecto. No es necesario quitar todos los acrocordones para proteger la salud.
Antes del procedimiento, el dermatólogo examina las lesiones y puede utilizar la dermatoscopia, una exploración con aumento e iluminación específicos. Si alguna presenta características atípicas, puede ser necesario obtener tejido para analizarlo al microscopio. Una lesión de diagnóstico dudoso no debe vaporizarse con láser antes de aclarar su naturaleza, ya que la destrucción del tejido puede impedir ese análisis.
Eliminación de acrocordones con láser CO₂
¿Cómo funciona?
El láser de dióxido de carbono emite energía que absorbe el agua de los tejidos. Esto permite cortar o vaporizar la lesión de forma localizada y coagular pequeños vasos, ayudando a controlar el sangrado. El médico adapta la aplicación al tamaño, la base de implantación y la localización del acrocordón.
La eliminación puntual de acrocordones no equivale necesariamente a un tratamiento de rejuvenecimiento con láser CO₂ fraccionado. Aunque la tecnología de base puede ser la misma, el objetivo y la forma de aplicación son diferentes.
¿Cómo se realiza el tratamiento?
Tras la valoración y la explicación de las expectativas, se prepara la piel y se utiliza anestesia local cuando está indicada. La elección de una crema anestésica o una pequeña inyección depende de la zona y de las lesiones. Durante el procedimiento se necesita protección ocular adecuada para el láser.
Es posible tratar varias lesiones en una sesión, pero el número y la duración varían. Después queda una pequeña herida superficial o una costra. Si hay muchos acrocordones, áreas extensas o necesidad de comprobar la respuesta de la piel, el tratamiento puede distribuirse en varias sesiones.
Ventajas y limitaciones
El láser CO₂ permite trabajar en áreas pequeñas y controlar el sangrado durante la eliminación. Puede resultar útil en casos seleccionados, incluidas pequeñas lesiones múltiples. Sin embargo, no garantiza una piel sin marcas ni evita que aparezcan nuevos acrocordones.
No se ha demostrado que sea la mejor opción para todos los casos. Un ensayo publicado en 2025 obtuvo mejores resultados con la eliminación mediante tijera que con un láser no ablativo de 532 nm en varios aspectos. Ese estudio no evaluó el CO₂: sus conclusiones no pueden aplicarse a todos los láseres ni demuestran la superioridad del CO₂. La evidencia comparativa específica sobre este último sigue siendo limitada.
Antes y después de la eliminación de acrocordones en el cuello. Los resultados y la recuperación varían de una persona a otra.
Otras opciones de tratamiento
La extirpación con tijera quirúrgica o bisturí es una opción habitual cuando el pedículo es estrecho. Permite eliminar la lesión inmediatamente y conservar tejido para su análisis si es necesario. La electrocirugía emplea energía eléctrica para destruir o cortar la lesión y controlar pequeños sangrados.
La crioterapia destruye el tejido mediante frío, habitualmente con nitrógeno líquido. Puede producir ampollas, costras y cambios de pigmentación. Ningún método es ideal para todo el mundo. El tamaño, el fototipo, la localización, el riesgo de cicatriz y la experiencia del médico orientan la elección entre los tratamientos dermatológicos disponibles.
Recuperación, cuidados y posibles riesgos
Tras una eliminación superficial, la piel suele cicatrizar en alrededor de una o dos semanas, aunque puede tardar más según la profundidad, la zona y la capacidad individual de cicatrización. El enrojecimiento o los cambios de color pueden persistir después de que la herida se cierre.
- Lave la zona con suavidad y utilice los cuidados o el apósito indicados.
- No arranque las costras y evite el roce, la depilación y los productos irritantes hasta recuperarse.
- Proteja la zona del sol. Una vez cerrada la herida, utilice un protector solar de factor alto cuando quede expuesta.
Los riesgos incluyen dolor, enrojecimiento, infección, sangrado, manchas más claras u oscuras y cicatrices. Los cambios de pigmentación requieren especial atención en las pieles oscuras. Informe al médico sobre tendencia a formar queloides, dificultades de cicatrización, infección local y medicamentos, incluidos los anticoagulantes. No suspenda la medicación por su cuenta.
Contacte con la clínica si aparece dolor creciente, pus, enrojecimiento que se extiende, fiebre o sangrado persistente. Los antibióticos no deben utilizarse de forma rutinaria sin indicación médica.
Preguntas frecuentes
¿Pueden volver a aparecer?
Una lesión eliminada por completo puede no reaparecer, pero pueden desarrollarse nuevos acrocordones cerca o en otras zonas. Si queda tejido residual, puede ser necesario completar el tratamiento. Ninguna técnica elimina la predisposición a desarrollarlos.
¿Se pueden quitar en casa?
No es aconsejable cortarlos, atarlos con hilo ni aplicar ácidos, productos para verrugas o dispositivos caseros. Existe riesgo de quemadura, infección, hemorragia y de tratar por error una lesión de otra naturaleza. Las cremas cosméticas no tienen una eficacia establecida para eliminar acrocordones.
¿Cuánto cuesta eliminarlos?
El coste depende del número y la localización de las lesiones, la técnica, la anestesia y el posible análisis histológico. La valoración permite definir el procedimiento y facilitar un presupuesto adecuado, sin dar por hecho que todos los acrocordones deban tratarse con láser.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Solicite valoración si una lesión crece rápidamente, cambia de aspecto, se ulcera, sangra sin un traumatismo o provoca dolor persistente. La aparición repentina de muchas lesiones también merece una exploración. No implica necesariamente una enfermedad grave, pero no conviene autodiagnosticarse.
Para decidir si el láser CO₂ es adecuado, puede solicitar una consulta de dermatología. El objetivo es confirmar la naturaleza de las lesiones y elegir un tratamiento proporcionado a las molestias y a los riesgos.
Referencias
- American Academy of Dermatology — Skin tags: why they develop, and how to remove them.
- Pandey A, Saleh HM. Skin Tag (Acrochordon). StatPearls. Actualización de diciembre de 2025.
- Haase O et al. Scissor excision versus non-ablative 532 nm LBO laser. Archives of Dermatological Research. 2025;317:753.
- Sadeghzadeh-Bazargan A et al. Cryotherapy and electrosurgery in benign skin lesions. Health Science Reports. 2024;7:e70154.
- DermNet — Lasers in dermatology.
