ROSÁCEA

¿Qué es la rosácea?

La rosacea es una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por la aparición de rojez, eritema, pequeños vasos sanguíneos dilatados y lesiones inflamatorias como papulas y pústulas.

Es muy frecuente en Europa y afecta entre el 2% y el 10% de la población. Los pacientes de piel clara entre los 30 y los 50 años son los más afectados.

¿Qué causa la rosácea?

En este caso intervienen múltiples factores entre ellos factores genéticos y ambientales.

Factor genético: existe una predisposición genética, hasta un 40% de los pacientes tienen algún familiar directo con rosácea.
Factores ambientales: la radiación solar, contrastes de temperatura o sustancias vasodilatadoras como el alcohol tienen una influencia negativa en la rosácea, al producir una vasodilatación y facilitando la inflamación local.
Factor infección: el ácaro demodex folliculorum parece tener un factor importante en los brotes de rosácea ya que se ha demostrado sobrecrecimiento de este ácaro en las lesiones con rosácea favoreciendo así las lesiones inflamatorias.

Tipos de rosácea

Existen diferentes subtipos de rosácea y cada subtipo tendrá un tratamiento diferente. Por ese motivo es fundamental un correcto diagnóstico del tipo de rosácea y de sus causas para establecer un correcto tratamiento.

Rosácea eritematotelangiectásica: presencia de flushing y eritema centrofacial es frecuente la presencia de telangiectasis.
Rosácea papulopustulosa: forma más inflamatoria donde existe papulas y pustulas (“granitos”).
Rosácea fimatosa: engrosamiento de la piel y la presencia de nódulos. Suele afectar la nariz aunque puede verse en otras localizaciones como mentón frente y orejas.
Rosácea Ocular: se caracteriza por la aparición de ojos rojos, escozor y visión borrosa.

Tratamiento de rosácea

Una parte importante del tratamiento de la rosácea es adoptar medidas que eviten los factores desencadenantes como la radiación solar.

Según la gravedad de la rosácea podemos usar tratamientos tópicos u orales para controlar la sobrecrecimiento de demodex folliculorum, regular la producción sebácea, o controlar la inflamación.

El láser tiene un papel importante en el tratamiento de las lesiones vasculares, como la rojez o las telangiectasias. El láser de colorante pulsado, el láser de neodimio o la luz pulsada intensa son opciones interesantes.

Para las formas fimatosas (rinofima), los láseres ablativos como el láser de co2 son el tratamiento de elección.

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